21 May 2016

Supe de ella mucho antes de conocerla y supe muchas cosas de su personalidad antes de verla por primera vez. Mucho tiempo después me enteré que René al principio había dicho que ella no le interesaba, creo que ha sido la vez que se ha equivocado más.

La primera vez que la vi fue guiado por la mirada de mi amigo. Ella veía hacía la venta y cuando giró encontré en su mirada algo. Lo que encontré fue la misma mirada que tenía mi amigo cuando hablaba de ella. La forma en la que se miraban era única, es como si tuvieran esa mirada reservada sólo para ellos y nadie más. La forma en la que estaban juntos me hizo añorar por mucho tiempo tener alguien con quien compartir mi vida como René lo hacía con Diana, ser feliz y superar cosas juntos.

Pero siempre las enseñanzas tienen su parte áspera, y lo aprendí también de ellos, los problemas siempre van a existir pero juntos se pueden solucionar. Lo terrible de la vida es que siempre hay barreras que no se pueden superar. Todo comenzó el día de su boda.

Todos veían a la pareja más feliz del mundo casarse, yo veía a una mujer que escondía algo y un dejo de tristeza en mi amigo, era mi mejor amigo tenía que saberlo, algo estaba mal. Encontré el momento para hablar con él a solas entre todo el alboroto de la fiesta y fue entonces cuando me lo dijo. Diana estaba enferma.

Diana moriría, era un hecho. No podían cambiar eso, no había forma de que alguien la ayudara. Sería pronto y el proceso sería doloroso, sólo ellos dos lo sabían y ahora yo.

su nombre era Diana

 

Al principio Diana perdería fuerza muscular y poco a poco su sistema inmunológico comenzaría a atacar las células buenas como si combatiera contra el peor virus que la humanidad conoce. A lo largo de dos años ella no tendría fuerza suficiente para estar de pie y dependería de una silla de ruedas para desplazarse por su estrecho departamento. Y después la peor parte, las siguientes células en la lista eran las cerebrales, para la mitad del tercer año Diana no podría reconocer a René más que por pequeños lapsos de tiempo quizás un par de horas al día, y poco a pocos los minutos en los que recordaría, aún viéndolo de frente, serían menos, pero ella se aseguraría de que cada minuto que tuviera para verlo serían sesenta momentos en lo vería al hombre que amaba y lo haría con misma la mirada, esa que tenían guardada el uno para el otro y nadie más. Cada vez tendía menos momentos de lucidez y los últimos días durarían a penas unos segundos, pero su boca en ese momento ya no la obedecería, ya no podría decirle que lo amaba. Que lo amaba todo el tiempo aunque ella sólo lo supiera por unos segundos.

Por eso ese día sus miradas eran diferentes a las que había visto tanto tiempo. Mientras todos disfrutaban de la comida y tomaban el vino que había en las mesas y hacían bullicio como en cualquier fiesta, ellos sabían que comenzaría su infierno y créanme lo fue. Yo los vi atravesar juntos y solos ese infierno, ni si quiera a mi me dejaron ayudar.

Un día recibí la llamada, la había esperado por 3 años. Por tres años cada vez que sonaba el teléfono pensaba que podría René, y que escucharía finalmente 'Se terminó, Diana es libre'. Pero no fue así, sus palabras fueron: "Estoy sólo otra vez, y lo estaré siempre".

 

Hoy puedo decir que conocí a la mujer perfecta para mi amigo, y su nombre era Diana.

Escrito por @ViviendoEnCaos

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